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‘The Third Hotel’ se mete debajo de la piel

La mayoría de las novelas comienzan con misterio. Un problema o una advertencia. Presagio, o tal felicidad que sabemos que viene la tristeza. Así es como Laura Van Den Berg comenzó su aclamada novela debut, Find Me. Había una enfermedad extraña, una búsqueda de la cura. En su seguimiento, The Third Hotel, Van Den Berg invierte el guión: lo primero que hace es decirle al lector exactamente lo que está a punto de hacer.

Tienes que estar mirando, un poco. De lo contrario, podría confundir la declaración de la misión de Van Den Berg con un poco de teoría. No proviene de Clare, la protagonista, sino de Yuniel Mata, el director ficticio de la primera película de terror de Cuba. Clare ha venido al Festival anual de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana para verlo, lo que su esposo, un estudioso de cine, quería hacer, excepto que está muerto. Fue atropellado por un automóvil cinco semanas antes de que comenzara el libro, por lo que Clare está sola para escuchar a Yuniel Mata explicar por qué hace películas de terror.

Esta es la clave de The Third Hotel. El trabajo del terror, dice Mata, es “quitarle la brújula [a un espectador], sus herramientas para navegar el mundo, y reemplazarlo con una brújula que dijera un tipo diferente de verdad“. Él continúa diciendo que el espectador no debe notar el reemplazo. Es “una transacción secreta entre su imaginación y la película, y cuando salieron del teatro, esas nuevas verdades irían con ellos, nadando como anguilas debajo de la piel“.

¿Qué significa esto? Al principio, no tienes idea. Brújula, anguilas, lo que sea. Luego, dos páginas más tarde, Clare se va de paseo por la parte vieja de La Habana y encuentra a su marido de pie frente al Museo de la Revolución. Su esposo, Richard, que está muerto.

Pero Clare está dedicada a darse cuenta. Ella ha terminado con privacidad. Al observar a Richard en Cuba, está “segura de que nunca lo había notado tan a fondo. Radicalmente alerta y radicalmente viva y por qué demonios había esperado tanto para prestar este tipo de atención”. Entonces: la muerte de su marido la sumió en el horror, le quitó la brújula interna que la apuntaba hacia la privacidad y la reemplazó por un deseo de conocimiento. Esta nueva brújula le permite perseguirlo, hablar con él, abrir la caja sellada literal y metafórica de su matrimonio y, muerto o no, regresar a casa.

Podrías leer The Third Hotel como una oda a ver. Podrías leerlo como un sueño febril, una película de terror, una carta de amor a la teoría del cine o Cuba o mujeres que guardan secretos. The Third Hotel es una novela que opera en símbolos y capas, lo que significa que puedes leerla como quieras. No hay un final, ninguna respuesta correcta, y como resultado, le quitará su brújula interna. Te desollará, te hará tambalear alrededor de tu casa. Deslizará algunas anguilas debajo de su piel. ¿Mi recomendación? Dejarlo. Todos podemos soportar aprender nuevas verdades.